“No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Éxodo 20:3
Cuando la mayoría de personas piensa en los ídolos, tiene en mente estatuas físicas o quizás la estrella del pop del momento. Sin embargo, la adoración tradicional a los ídolos sigue teniendo lugar en muchos lugares del mundo, y la pleitesía interior, la que se rinde dentro del corazón, es universal. Dios dice que los líderes de Israel pusieron sus ídolos en su corazón. Y la respuesta más natural habría sido: “¿Ídolos? ¿Qué ídolos? ¡Yo no veo ningún ídolo!”.
Nuestra sociedad contemporánea, en su esencia, no es distinta de las antiguas. Cada cultura está dominada por su propio conjunto de ídolos. Cada una tiene sus “sacerdocios”, sus tótems y sus rituales. Cada una tiene sus santuarios —complejos de oficinas, spas y gimnasios, estudios o estadios— donde hay que presentar sacrificios para obtener las bendiciones de la buena vida. ¿Qué son los dioses de la belleza, el poder, el dinero y el éxito sino aquellas mismas cosas que han asumido unas proporciones míticas en nuestras vidas individuales y en nuestras sociedades?
Es posible que no nos arrodillemos físicamente ante la estatua de Afrodita, pero hoy día son muchas las jóvenes que caen en depresiones y en trastornos alimentarios porque sienten una preocupación desmedida por su imagen física. Seguramente no encendemos incienso para Artemisa, pero cuando el dinero y la carrera profesional alcanzan dimensiones cósmicas, realizamos una especie de sacrificio de niños, olvidando a la familia y a la comunidad para alcanzar un estrato empresarial superior y obtener más dinero y prestigio.
El concepto bíblico de la idolatría es una idea extremadamente sofisticada que integra categorías intelectuales, psicológicas, sociales, culturales y espirituales. Todo puede convertirse en un dios falso, en especial las mejores cosas de esta vida. ¿Es malo querer tropas disciplinadas, seguridad económica o un buen rendimiento atlético? En absoluto. Pero cuando algo legítimo y positivo se convierte en algo supremo, sus exigencias pueden más que cualquier otro valor alternativo. Los dioses falsos siempre decepcionan y, a menudo, destructivamente.
🪞 Reflexión del Día
¿En qué áreas de tu vida has comenzado a hacer “sacrificios” que no harías si ese asunto no tuviera un lugar desproporcionado en tu corazón?
🙏 Oración
Padre, ayúdame a ver con claridad los ídolos de mi cultura y de mi tiempo. Que no me deje llevar por la corriente de lo que el mundo llama éxito. Solo Tú mereces el primer lugar en mi vida. Amén.