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En el Sufrimiento Dios no sólo nos está enseñando un lección

15 de octubre de 2026 · Paco
En el Sufrimiento Dios no sólo nos está enseñando un lección

Alabo a Dios por las lecciones que estas personas aprendieron. Pero «aprendí mi lección y luego fui bendecido con cosas» no es como funciona para todas las personas y ciertamente nunca se promete en las Escrituras.

Tanto si lo hacen con intención o no, estas historias pueden transmitir un mensaje dañino a quienes las escuchan: «¿Has pensado que quizá la razón por la que sigues sufriendo es que aún no has aprendido tu lección?».

Entrenados por este sutil evangelio de la prosperidad, podemos empezar a poner nuestra esperanza en aprender nuestra lección en lugar de mirar a Jesús. Nos arrojamos sobre nuestro propio comportamiento para sanarnos en lugar de arrojarnos sobre la gracia de Dios. Es la lección, en vez del Señor, la que se convierte en nuestro salvador.

  1. Atenta contra nuestra humanidad.

Al abordar el tema del sufrimiento, debemos recordar que somos débiles y limitados por naturaleza, mientras que solo Dios es infinito en sabiduría y entendimiento (Is 55:8-9). En esta vida, sencillamente no lograremos entender del todo por qué Dios permite las adversidades que permite. El sufrimiento no se puede explicar del todo, ni se puede resumir en una pequeña lección.

Cuando sufrimos, nuestro trabajo no es descubrirlo todo, pues eso siempre será un ejercicio inútil. El hecho de que no sepas por qué Dios permitió cierta dificultad no significa que estés haciendo algo mal; significa que no eres Dios.

Cuando caminamos junto a alguien que está sufriendo, nuestro trabajo no es ayudarle a entenderlo todo. Nuestro trabajo es estar presentes con ellos, animarles y recordarles la presencia y las promesas de Dios.

  1. Puede dar una imagen falsa de Dios.

Si nos apartamos de los medios de gracia de Dios en nuestro sufrimiento, podemos empezar a ver a Dios como un padre cruel que abandona a Su hijo y le dice: «Volveré cuando aprendas la lección». Nada más lejos del testimonio de las Escrituras.

Dios no está jugando contigo, metiéndote en un calabozo y viendo si puedes descifrar el código para desbloquear la lección oculta. No está reteniendo Su presencia y Su bondad como rehenes hasta que aprendas la lección.

Cuando caminamos junto a alguien que sufre, nuestro trabajo no es ayudarle a entenderlo todo, sino animarles y recordarles la presencia de Dios

Jesús no se burla de los que sufren mientras se agitan indefensos en una corriente de dolor, diciendo: «¡Contrólense!». Él, más bien, entra en la corriente de nuestro sufrimiento y dice: «Déjame ser un refugio para ti». Como dice [en inglés] Dane Ortlund: «No hay que superar una barrera mínima [o aprender una lección] para llegar a Él. Todo lo que tienes que hacer, en realidad, es desplomarte para llegar al corazón de Cristo».

Cristo no mira por encima del hombro tu sufrimiento. No está decepcionado porque no lo hayas entendido todo. No está esperando a que presentes un informe sobre las lecciones que has aprendido de tu dolor para concederte Su presencia. Simplemente, quiere que te arrojes en Sus brazos amorosos.

Tenemos un Salvador compasivo que camina con nosotros, se aflige con nosotros y redime nuestro sufrimiento para bien, a menudo enseñándonos preciosas lecciones a través de las dificultades. Alegrémonos de estas lecciones y al mismo tiempo recordemos que los propósitos de Dios en nuestro sufrimiento son mucho mayores que una lección, y que un día Cristo volverá para salvarnos, sanarnos y aliviar nuestro sufrimiento por completo y para siempre.

Blake Glosson es estudiante del Seminario Teológico Reformado. Anteriormente, sirvió como director del ministerio de jóvenes adultos en la iglesia New Covenant Bible Church en St. Charles, Illinois.

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